No te rindas jamás

Consejos a la hora de realizar el plan de empresa

A la hora de escribir el plan (ya se, todavía no se ha profundizado demasiado en ello) no hay nada como escribir para tenerlo hecho, pero unos consejos siempre vienen bien.

  1. Escribir, escribir y escribir. Lo mejor que se puede hacer es escribir, mucho, que luego ya habrá tiempo de retocar, recortar y poner bonito. Es mucho más fácil el mejorar y modificar sobre un texto escrito que sobre una hoja en blanco. Además, lo que más cuesta al principio es ponerse a escribir (el llamado síndrome de la hoja en blanco) y nada mejor para combatirlo que el obligarse a ello.
  2. Relacionado con lo anterior, es siempre mejor contar con una guía básica y ponerse a escribir que tener mil esquemas, guías, libros y resúmenes, que lo único a lo que nos llevan es a leer mucho pero no tener nada escrito. Ya habrá tiempo después para revisar y reestructurar el texto, pero como he dicho anteriormente, ¡no hay nada como el tenerlo ya escrito para facilitar las cosas!
  3. Si no se sabe por donde empezar una vez que contamos con la guía básica, puede resultar interesante guiarnos por preguntas y respuestas, para aclarar qué queremos y aprender a expresarlo. Según vaya profundizando en los diferentes apartados del plan, indicaré las preguntas básicas que debe contestar cada apartado.
  4. Una vez escrito es importante revisar el plan, ya seamos nosotros mismos o contando con ayuda externa, ya que ahora existen multitud de ayudas y servicios a emprendedores, tales como cámaras de comercio, CEEIs, concursos de emprendedores… Puedes encontrar más información en la página de Ayudas.
  5. Es importante cuidar la presentación también, no solo el fondo. Un plan de empresa encuadernado, bien formateado, con gráficos, tablas y resúmenes y en el que estén numeradas todas las copias que se han hecho del plan (para saber dónde está cada uno) siempre entra por los ojos mejor que un manojo de folios grapados y doblados. Por descontado que no debe contener faltas de ortografía, ni manchas de café, ni…
  6. A lo largo del plan de empresa deberemos siempre establecer una relación entre las ideas que en él plasmamos y sus números. Me refiero a cuánto valen las cosas, cuánto nos van a reportar, tiempos de entrega, tiempos de realización de trabajo… Un plan sin números no vale para nada, ya que nos permite por un lado comparar distintos planes entre sí y además permite que un ajeno a nuestro negocio (por ejemplo, yo puedo no saber nada de logística pero debería comprender muy bien un plan de una empresa de logística) tenga un conocimiento profundo del mismo, a través de los números. Por eso es importante que éstos no sean inventados, deberán ser todo lo realistas posibles. Prima más que un plan de empresa sea coherente en sus cálculos y tenga poco beneficio a uno que se note que está “inventadillo” y en el que se van a ganar miles de millones anuales.
  7. Todo el plan tiene una línea argumental, un orden lógico de los elementos que le componen (lo que anteriormente he denominado coherencia). Se empieza con el nucleo, que es una idea de donde se sacan los números, se explican y después se rellena con todo lo necesario, aunque accesorio: DAFO, diagrama de las 5 fuerzas de Porter, gráficos, estudios, referencias… Si falla el núcleo fallará todo lo demás.
  8. Lo accesorio es imprescindible. Aunque hemos comentado anteriormente que hay elementos accesorios, son imprescindibles para la completitud del plan. Entre ellos se encuentran el resumen ejecutivo, los gráficos y tablas, estudios que refuercen lo que decimos en el plan, recursos, bibliografías y otros enlaces.

Espero que estos consejos te hayan sido de utilidad, y ya sabes: escribe, escribe y escribe.

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