Todo trabajador, ya sea por cuenta propia o ajena, tiene que venderse. Médicos, abogados, ingenieros, arquitectos, contables, consultores y empresarios buscan conseguir nuevos clientes, venderse y promocionarse, darse a conocer. Lo mismo pasa con los trabajadores por cuenta ajena cuando buscan un trabajo, necesitan venderse mejor que los competidores al mismo puesto para ser ellos los seleccionados. El mundo se mueve por ventas y por la aptitud vendedora de cada uno.