Organización financiera

Cuando se crea una empresa, y más si es la primera vez o se trabaja como autónomo, se tiende a mezclar el dinero personal con el profesional. Este es un error muy común pero que deberíamos evitar, ya que nos impide llevar un control detallado sobre los gastos (¡y los ingresos!). Además, si lo extrapolamos al lado personal, también deberíamos contar con una separación entre el dinero ahorrado y el dinero “corriente” que se utiliza para gastos de vida normales.

La configuración ideal sería el mantener una cuenta para cada finalidad, lo que actualmente se puede lograr perfectamente usando las cuentas (físicas y online) sin comisiones y remuneradas, aunque sea a un bajo porcentaje. Por lo tanto, una división básica sería la siguiente:

  • Personal: Una cuenta de uso corriente y una cuenta de ahorro remunerada (o depósitos)
  • Profesional: Una cuenta de la empresa (o de autónomo) donde se relacionen todos los ingresos y gastos profesionales.
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